De la ruana a la red: CINTEL impulsa la adopción digital de 35 mujeres rurales de Toca en Boyacá
Tecnología que se arraiga en el territorio
La adopción digital avanza a ritmos desiguales en Colombia, especialmente en municipios rurales donde las brechas tecnológicas todavía condicionan el acceso a oportunidades. Toca, en Boyacá, es un ejemplo claro: un territorio donde la vida cotidiana transcurre entre cultivos de papa, producción lechera y trabajo comunitario, y donde las herramientas digitales han llegado con más lentitud que a las ciudades. Las distancias, las condiciones climáticas y la conectividad variable siguen determinando cuánto y cómo pueden las mujeres rurales integrar la tecnología en su día a día.
Con este panorama, CINTEL impulsó De la ruana a la red, una iniciativa creada específicamente para acelerar la adopción digital en contextos rurales y acompañar a un grupo de mujeres que, pese a las limitaciones del entorno, han demostrado un profundo interés por aprender, conectarse y desarrollar habilidades digitales que hoy son indispensables. Aquí, la tecnología no se presenta como un lujo, sino como un puente hacia nuevas formas de participación, liderazgo y desarrollo comunitario.
La brecha digital que aún separa al campo de la ciudad
Según la Encuesta de TIC en Hogares del DANE, en Colombia 8 de cada 10 mujeres mayores de 5 años en zonas urbanas usa internet. En las zonas rurales, ese número baja a 6 de cada 10.
La diferencia es más que estadística: representa oportunidades perdidas en educación, productividad, acceso a información y participación ciudadana. En municipios como Toca, esa brecha se vuelve evidente en situaciones tan simples como solicitar una cita médica, inscribirse a un programa social o comercializar un producto agrícola.
Este proyecto buscó impactar precisamente ese punto: cerrar la distancia digital desde el territorio, con formación práctica y herramientas aplicables al día a día.
Un proceso que se adapta a la vida rural
Desde el inicio fue claro que la formación debía ajustarse a sus rutinas. Las sesiones se realizaron en días hábiles y cada participante se conectaba desde su casa usando el internet de la red comunitaria, ya fuera desde el celular o desde un computador que compartían con otros miembros de la familia.
Las 15 sesiones virtuales se complementaron con 3 talleres presenciales en Toca. En ellos se reforzaron habilidades básicas —configuración de dispositivos, seguridad digital, organización de archivos— y se avanzó hacia el uso práctico de la tecnología para mejorar actividades productivas, organizar información o comunicarse con instituciones locales.
El proceso no buscó convertirlas en expertas técnicas, sino acompañarlas para sentirse más seguras usando herramientas digitales que les permitan desenvolverse mejor en su entorno.
Pequeñas escenas que revelan grandes cambios
El impacto real del programa se entiende mejor a través de escenas cotidianas. Una participante, que llevaba años sin enviar un correo electrónico, envió su primer mensaje sin ayuda. Otra empezó a registrar los datos de su pequeña producción lechera usando una tabla digital. Varias descubrieron cómo consultar información pública sin depender de terceros o cómo proteger sus cuentas y contraseñas.
También surgieron imágenes sencillas pero significativas: madres conectándose desde la cocina mientras vigilaban la olla; vecinas compartiendo un celular para no perderse una clase; participantes repitiendo un ejercicio varias veces hasta sentirse seguras.
Cada escena reflejó una misma conclusión: cuando el aprendizaje se hace cercano y respetuoso del ritmo de cada persona, la adopción tecnológica se vuelve posible.
Un trabajo articulado que multiplica el impacto
La iniciativa fue liderada por CINTEL y contó con la participación de la Secretaría TIC de Boyacá y la Alcaldía de Toca, que acompañaron el proceso desde sus capacidades locales. Esta articulación permitió adaptar el contenido a las necesidades reales del territorio, resolver dificultades técnicas, fortalecer la red comunitaria de conectividad y asegurar que ninguna participante quedara por fuera por falta de dispositivos o asistencia.
Además, el intercambio entre instituciones permitió identificar temas priorizados por la comunidad, como seguridad digital, uso responsable del internet y herramientas básicas para organización de información y comunicación.
Un camino que reduce brechas y fortalece el liderazgo desde la adopción digital
La entrega de certificados fue más que un cierre formal. Para muchas, significó reconocer un logro que nunca imaginaron. Varias participantes compartieron que al inicio dudaban de su capacidad para manejar herramientas digitales. Otras confesaron que sentían temor de “dañar algo” del celular o el computador.
Con el tiempo, esas barreras se transformaron en confianza. Hoy participan con más seguridad en espacios digitales, se sienten capaces de orientar a otros miembros de su comunidad y, sobre todo, han entendido que la tecnología es una aliada en su vida diaria.
Impacto que permanece en la comunidad
El proyecto dejó nuevas capacidades instaladas en Toca. Las mujeres ahora cuentan con herramientas digitales para gestionar información, buscar apoyo institucional, comunicarse entre ellas, fortalecer sus proyectos productivos y acompañar a vecinos o familiares que también necesitan orientación.
Además, el proceso creó un espacio de sororidad digital: un lugar donde las mujeres se apoyan, comparten dudas y se acompañan en el aprendizaje.
CINTEL y su compromiso con la inclusión digital
La experiencia en Toca demuestra que cerrar brechas no depende solo de conectividad, sino de acompañamiento, pedagogía y formación adaptada a los contextos rurales. CINTEL ha desarrollado durante años metodologías para promover la apropiación digital en comunidades y esta iniciativa reafirma ese compromiso con la transformación social basada en tecnología.
De la ruana a la red mostró que, con los procesos adecuados, la tecnología puede integrarse a la vida cotidiana de las mujeres rurales y convertirse en una herramienta para fortalecer su autonomía, su productividad y su voz dentro de la comunidad.
Un cierre que abre caminos
Aunque el programa ya concluyó, lo sembrado sigue creciendo.
Las participantes avanzan con nuevas habilidades, mayor confianza y la certeza de que el aprendizaje digital no tiene edad ni fronteras.
Para CINTEL, esta iniciativa reafirma que la adopción tecnológica en zonas rurales es posible, necesaria y transformadora cuando se trabaja de la mano con la comunidad y se adapta cada etapa a su realidad.
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